San Lucas Evangelista. Fiesta (18 de Octubre) – Homilías



Homilías, comentarios y meditaciones desde la tradición de la Iglesia

Gregorio Magno, Papa

Sobre los Evangelios: El Señor viene detrás de sus predicadores


Homilía 17,1-3: PL 76,1139

Nuestro Señor y Salvador, hermanos muy amados, nos enseña unas veces con sus palabras, otras con sus obras. Sus hechos, en efecto, son normas de conducta, ya que con ellos nos da a entender tácitamente lo que debemos hacer. Manda a sus discípulos a predicar de dos en dos, ya que es doble el precepto de la caridad, a saber, el amor de Dios y el del prójimo.

El Señor envía a los discípulos a predicar de dos en dos, y con ello nos indica sin palabras que el que no tiene caridad para con los demás no puede aceptar, en modo alguno, el ministerio de la predicación.

Con razón se dice que los mandó por delante a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. En efecto el Señor viene detrás de sus predicadores, ya que, habiendo precedido la predicación, viene entonces el Señor a la morada de nuestro interior, cuando ésta ha sido preparada por las palabras de exhortación, que han abierto nuestro espíritu a la verdad. En este sentido, dice Isaías a los predicadores: Preparadle un camino al Señor; allanad una calzada para nuestro Dios. Por esto, les dice también el salmista: Alfombrad el camino del que sube sobre el ocaso. Sobre el ocaso, en efecto, sube el Señor, ya que en el declive de su pasión fue precisamente cuando, por su resurrección, puso más plenamente de manifiesto su gloria. Sube sobre el ocaso, porque, con su resurrección, pisoteó la muerte que había sufrido. Por esto, nosotros alfombramos el camino del que sube sobre el ocaso cuando os anunciamos su gloria, para que él, viniendo a continuación, os ilumine con su presencia amorosa.

Escuchemos lo que dice el Señor a los predicadores que envía a sus campos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies. Por tanto, para una mies abundante son pocos los trabajadores; al escuchar esto, no podemos dejar de sentir una gran tristeza, porque hay que reconocer que, si bien hay personas que desean escuchar cosas buenas, faltan, en cambio, quienes se dediquen a anunciarlas. Mirad cómo el mundo está lleno de sacerdotes, y, sin embargo, es muy difícil encontrar un trabajador para la mies del Señor; porque hemos recibido el ministerio sacerdotal, pero no cumplimos con los deberes de este ministerio.

Pensad, pues, amados hermanos, pensad bien en lo que dice el Evangelio: Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies. Rogad también por nosotros, para que nuestro trabajo en bien vuestro sea fructuoso y para que nuestra voz no deje nunca de exhortaros, no sea que, después de haber recibido el ministerio de la predicación, seamos acusados ante el justo Juez por nuestro silencio.

José Aldazabal

Enséñame tus Caminos

Los Domingos del Ciclo C. , Vol. 10, CPL, Barcelona, 2003
pp. 154-157

San Lucas parece que fue de origen pagano, probablemente de Antioquía de Siria: al menos, según dicen los estudiosos, conoce mejor todo lo referente a Antioquía que lo de Jerusalén. En diversos viajes, y durante los últimos años en Roma, fue compañero de Pablo. Se nota también porque, en algunos pasajes de los Hechos, habla en primera persona.

No fue apóstol, pero sí evangelista. Escribió el tercer evangelio y el libro de los Hechos de los Apóstoles: dos libros que se complementan y nos hacen ver la dinámica de la salvación anunciada y realizada por Cristo. En el evangelio describe la subida de Jesús a Jerusalén, donde sucedieron los grandes acontecimientos de su Pascua. Y en los Hechos, la difusión de la Buena Nueva desde Jerusalén hasta los confines del mundo, sobre todo hasta Roma.

Parece que fue médico de profesión. Pablo le llama así varias veces. Buen conocedor del griego, lengua en la que escribió sus dos libros. Lo de ser el patrono de los pintores se debe a una leyenda, según la cual habría hecho varios retratos de la Virgen. Pero, aunque esto no fuera cierto, puede seguir con su patronazgo, porque sus escenas de la infancia de Jesús y otras muchas páginas de su evangelio nos retratan, de modo vivo y admirable, los personajes de quienes nos hablan, en particular, nos habla de la Virgen María mejor que ningún otro evangelista.

De los cuatro símbolos bíblicos (toro, león, hombre y águila), a Lucas se le asigna el del toro, porque empieza su evangelio con la escena de Zacarías, ofreciendo los sacrificios en el Templo, en su turno sacerdotal.

1. 2 Timoteo 4,9-17: "Sólo Lucas está conmigo"

Al final de su vida, Pablo, prisionero en Roma, hace una lista de colabora- dores: unos le han abandonado, otros han ido a otras misiones, algunos le han atacado y traicionado. "Sólo Lucas está conmigo", dice escuetamente, en una página que leemos con especial interés, en la fiesta de este evangelista, compañero de Pablo.

2. Lucas 10,1-9: "La mies es abundante y los obreros pocos "

Jesús envía a setenta y dos discípulos, de dos en dos, a los pueblos y aldeas, a misionar, a prepararle los caminos. La mies es mucha, los obreros, pocos. Jesús se hace ayudar.

Les recomienda ante todo que recen a Dios para que el Reino se difunda. Les avisa que van a ir "como corderos en medio de lobos" y en algunos lugares no les van a recibir bien. Les recomienda que no lleven "demasiado equipaje" para el viaje: les estorbaría. Más bien deben ir con una pobreza "evangélica". Lo importante es que sientan en su interior la urgencia de anunciar la Buena Noticia a los demás y proclamen por todas partes la llegada del Reino de Dios, la salvación de Cristo Jesús.

3. a) Evangelista: anunciador de la Buena Noticia. Misionero. Transmisor de la fe. Lucas es un modelo estimulante para los cristianos, también de nuestro tiempo.

El salmo insiste en este aspecto misionero: "Tus amigos, Señor, proclamen la gloria de tu reinado; que hablen de tus hazañas, explicando tus hazañas a los hombres". No hace falta que escribamos libros famosos. Pero sí, que difundamos la esperanza de la salvación a nuestro alrededor. Que seamos "evangelizadores", "evangelistas".

La pal abra de Jesús nos interpela: "Poneos en camino", "curad a los enfermos y decid: está cerca de vosotros el Reino de Dios". Todos podemos ser misioneros y colaboradores de la salvación de Dios, cada uno en su ambiente doméstico y social, por escrito o en los medios de comunicación, en la familia y en la catequesis.

b) ¡Cuánto bien ha hecho Lucas con sus libros! Desde hace dos mil años, la comunidad cristiana los lee, aprende cómo es Cristo Jesús y cómo tiene que ser la comunidad cristiana, guiada y animada por el Espíritu Santo.

Lucas nos ha transmitido, por ejemplo, tres cánticos que sólo están en sus escritos: uno lo puso en labios de Zacarías (el Benedictus), otro en labios de María (el Magníficat) y el tercero, en los del anciano Simeón (el Nunc dimittis). Como dice la antífona del Benedictus, "san Lucas, al darnos su evangelio, nos anunció el Sol que nace de lo alto, Cristo Nuestro Señor".

Hay páginas del evangelio y rasgos del mensaje de Jesús que sólo nos transmite Lucas: la anunciación a la Virgen, el nacimiento de Jesús, las parábolas del hijo pródigo y del rico Epulón y del buen samaritano...

c) La oración colecta resume algunas de las características de Lucas:

  • - "elegiste a san Lucas para que nos revelara con su predicación y sus escritos...": en efecto, los libros de Lucas han sido el mejor medio de evangelización;
  • - "... nos revelara tu amor a los pobres": Lucas nos describe, sobre todo, el amor de Jesús a los débiles y los despreciados por la sociedad de su tiempo;
  • - "concede a cuantos se glorían en Cristo, vivir con un mismo corazón y un mismo espíritu": al retratar a la primera comunidad en los Hechos, Lucas destaca su vida fraterna y su unión;
  • - "y atraer a todos los hombres a la salvación": otra característica de los escritos de Lucas es la universalidad de la salvación de Jesús, por encima de todo particularismo judío.

Nuestro testimonio de vida y nuestra catequesis más o menos explícita, deberían presentar a los demás a un Jesús misericordioso, cercano a los pobres y los débiles. Ojalá pudiéramos merecer también la alabanza que dedica a Lucas la antífona del Magnificat, en las vísperas: "Dichoso evangelista san Lucas, que resplandece en toda la Iglesia por haber destacado en sus escritos la misericordia de Cristo". O el nombre que le dio el gran poeta Dante, scriba mansuetudinis Christi, "el escritor de la mansedumbre de Cristo".

Tus amigos, Señor, proclamen la gloria de tu reinado" (salmo)
"Poneos en camino, curad a los enfermos y decid: está cerca de vosotros el Reino de Dios" (evangelio)
"Os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure" (aclamación al evangelio)
"Elegiste a san Lucas para que nos revelara tu amor a los pobres" (oración)

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