Miércoles XXVIII Tiempo Ordinario (Impar) – Homilías

Lecturas

Aparte de las homilías, podrá ver comentarios de los padres de la Iglesia desglosados por versículos de aquellos textos que tengan enlaces disponibles.

- 1ª Lectura: Rm 2, 1-11: Pagará a cada uno según sus obras, primero al judío, pero también al griego
- Salmo: Sal 61, 2-3. 6-7. 9: Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras
+ Evangelio: Lc 11, 42-46: ¡Ay de vosotros, fariseos! ¡Ay de vosotros también, juristas!




Homilías, comentarios y meditaciones desde la tradición de la Iglesia

Manuel Garrido Bonaño

Año Litúrgico Patrístico

Semana XXVII-XXXIV del Tiempo Ordinario. , Vol. 7, Fundación Gratis Date, Pamplona, 2001

–Romanos 2,1-11: Cada cual habrá de responder por su obras. Dios juzga a todos, tanto a los judíos como a los paganos. San Gregorio Magno dice:

«Todo pecador debe reflexionar atentamente, a fin de que, quien ha sido enviado a levantar a los caídos, no caiga él mismo con ellos en la obra perversa y le hiera esta sentencia de San Pablo que dice: “en lo que condenas a otro te condenas a ti mismo” (Rom 2,1)» (Homilía 1,9, sobre Ezequiel).

Y San Agustín:

«Dos son los peligros: uno, el que oímos de boca del profeta y otro el que avisó el Apóstol. En efecto, contra quienes perecen por desesperación, cual si fueran gladiadores destinados a morir de espada, anhelando placeres y viviendo en la maldad y despreciando sus almas como ya condenadas sin remisión, repiten lo que ellos se dicen: “nuestras maldades pesan sobre nosotros y nos consumimos en nuestros pecados. ¿Cómo podremos vivir?” (Ez 33,10). Pero otra cosa es lo que dice el Apóstol: “¿o es que despreciáis las riquezas de su bondad, misericordia y longanimidad?” (Rom 2,4)» (Sermón 339,3).

–Con el estribillo: «tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras», cantamos el Salmo 61: «Solo en Dios descansa mi alma, porque de Él viene la salvación; solo Él es mi Roca y mi salvación, mi alcázar, no vacilaré. Descansa solo en Dios, alma mía, porque Él es mi esperanza; solo Él es mi Roca y mi salvación, mi alcázar, no vacilaré. Pueblo suyo, confiad en Él, desahogad ante Él vuestro corazón, que Dios es nuestro refugio». Magnífica revelación que, en su aparente simplicidad, sería capaz de renovar la vida del hombre y del mundo: que el Todo-poderoso es bueno, y que el Todo-bondad es poderoso. Por eso, hemos de tener confianza absoluta en Él.

–Lucas 11,42-46: Condenaciones a los fariseos. Comenta San Ambrosio:

«Todo este pasaje resulta de una gran belleza y nos invita a buscar la sencillez, mientras condena las cosas superfluas y terrenas de los judíos, los cuales, precisamente por juzgar las cosas de la Ley según la letra, no sin razón son comparados a la copa de vidrio y del plato, modelo de fragilidad; ellos observan aquellas cosas que para nosotros no son de utilidad alguna y, sin embargo, descuidan aquellas otras en las que está puesto el fruto de nuestra esperanza; y por eso cometen un gran pecado por despreciar aquello que es más perfecto... Condena este pasaje en pocas palabras las numerosas deficiencias de aquellos que aplican todo su esmero en pagar los diezmos, aun de los frutos más insignificantes, y no tienen cuidado alguno con respecto al juicio futuro y carecen del más elemental amor a Dios» (Tratado sobre el Evangelio de San Lucas lib.VII,102).

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