Viernes XXX Tiempo Ordinario (Impar) – Homilías

Lecturas

Aparte de las homilías, podrá ver comentarios de los padres de la Iglesia desglosados por versículos de aquellos textos que tengan enlaces disponibles.

- 1ª Lectura: Rm 9, 1-5: Quisiera ser un proscrito por el bien de mis hermanos
- Salmo: Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20: Glorifica al Señor, Jerusalén
+ Evangelio: Lc 14, 1-6: Si a uno se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca, aunque sea sábado?




Homilías, comentarios y meditaciones desde la tradición de la Iglesia

Manuel Garrido Bonaño

Año Litúrgico Patrístico

Semana XXVII-XXXIV del Tiempo Ordinario. , Vol. 7, Fundación Gratis Date, Pamplona, 2001

–Romanos 9,1-5: San Pablo quiere ser un proscrito para el bien de sus hermanos. Aborda San Pablo el doloroso problema de la incredulidad del pueblo judío ante el mensaje de Cristo. Luego de haber manifestado la gran angustia que le produce tal hecho, el Apóstol está dispuesto a renunciar, si de algo valiera, a todos los dones divinos por la salvación del pueblo, del que él mismo forma parte. San Juan Crisóstomo escribe:

«Acaso te parezca por encima de tus fuerzas el imitar a Dios. A la verdad, para quien vive vigilante, ello no es difícil. Pero, en fin, si te parece superior a tus fuerzas, yo te pondré ejemplos de hombres como tú. Ahí está José..., ahí está Moisés... Ahí está Pablo que, no obstante, no poder contar cuánto sufrió de parte de los judíos, aún pedía “ser anatema por su salvación” (Rom 9,3)... Ahí está Esteban... Considerando también estos ejemplos, desechemos de nosotros toda ira, a fin de que también a nosotros nos perdone Dios nuestros pecados» (Homilía 61,5, sobre el Evangelio de San Mateo).

–Con el Salmo 147 evocamos la grandeza de Jerusalén en el plan divino de la salvación: «Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba al Señor tu Dios, Sión, que ha reforzado los cerrojos de tus puertas y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina; Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel. Con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos».

Y, sin embargo, «vino a los suyos y los suyos lo rechazaron» (Jn 1,11). Un gran misterio que puede repetirse siempre que no somos fieles a los mandatos del Señor, a sus gracias, a sus dones, y no correspondemos a su amor.

–Lucas 14,1-6: Cristo manifiesta una vez más el valor de las obras de caridad. Éstas se han de hacer siempre, sea el día que sea, sábado o domingo. Lo que preside siempre en Cristo es el amor y no los errados juicios de un legalismo absurdo, como el que padecían los judíos de su tiempo. San Ambrosio dice que

«Cura a un hidrópico en quien un flujo vehemente del cuerpo dificultaba las operaciones del alma y extinguía el vigor del espíritu. Cristo actúa siempre lleno de bondad, que ha sido distinguida por la misma palabra divina al definirla como un ejercicio para con los pobres y débiles, ya que ser misericordioso con los que nos van a devolver el beneficio es una actitud propia de la avaricia. Ésta ha de ser siempre nuestra conducta con los demás: un amor desinteresado, solo mirando hacer el bien por amor de Dios, para su gloria y bien de las almas» (Tratado sobre el Evangelio de San Lucas lib. V,36).

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