Lc 9, 1-6: Misión de los doce apóstoles

Texto Bíblico

1 Habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demon ios y para curar enfermedades. 2 Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, 3 diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno. 4 Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. 5 Y si algunos no os reciben, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de vuestros pies, como testimonio contra ellos».
6 Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

Sagrada Biblia, Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española (2012)


Homilías, comentarios, meditaciones desde la Tradición de la Iglesia

San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia

Homilía: La Palabra que hay que proclamar.

Comentario al salmo 65, §19-20 : CSEL 22, 261.

«Fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia» (Lc 9,6).

¿Cuál es la «palabra de alabanza» (Sal 65,8) que hay que hacer resonar? Seguramente que es esta: « Ha devuelto la vida » a los que creen (v. 9); porque Dios concedió a la predicación de los apóstoles y a la confesión de los mártires la constancia y la perseverancia en la profesión de la fe, y la predicación del Reino de los cielos recorrió toda la tierra y en todos los sentidos a través de unos pasos. En efecto «a toda la tierra alcanza su pregón» (Sal 18,5). Y en otra parte, el Espíritu Santo proclama la gloria de este recorrido espiritual: «Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz» (Is 52,7). Es, pues, esta palabra de alabanza de Dios que hay que hacer oír por la proclamación según el testimonio del salmista: «Ha dado la vida a mi alma y no deja que vacilen mis pasos» (LXX). En efecto, los apóstoles no dejaron de recorrer el camino de su predicación por miedo a los terrores y amenazas humanas, y la firmeza de sus pasos puestos sólidamente no se alejó del camino de la fe…

Sin embargo, después de haber dicho: «No ha dejado que tambalearan mis pasos» el salmista añade: «Oh Dios, nos pusiste a prueba, nos refinaste como refinan la plata» (v. 10). Esta frase que empieza en singular, se refiere a muchos porque único es el Espíritu y única la fe de los creyentes, tal como se dice en los Hechos de los Apóstoles: «En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo» (Hch 4,32)…

Pero ¿qué significa esta comparación: «nos pusiste a prueba, nos refinaste como refinan la plata»? Según mi punto de vista si se refina la plata es con la única finalidad de separar la escoria adherida a la materia en estado bruto… Por eso, cuando Dios pone a prueba a los que creen en él, no es que desconozca su fe, sino porque «la paciencia engendra virtud probada» como dice el apóstol Pablo (Rm 5,4). Dios los somete a prueba no para conocerlos mejor sino para llevarlos a la virtud consumada. Así, purificados por el fuego y desembarazados de cualquier aleación con los vicios de la carne, podrán resplandecer con el brillo de una inocencia que ha sustentado sus pruebas.

Francisco, papa

Exhortación: Evangelización integral.

Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” § 181-183.

«Jesús les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades» (Lc 9,2).

El mandato [de Cristo] es: «Id por todo el mundo, anunciad la Buena Noticia a toda la creación» (Mc 16,15), porque «toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios» (Rm 8,19). Toda la creación quiere decir también todos los aspectos de la vida humana […]. Las enseñanzas de la Iglesia sobre situaciones contingentes están sujetas a mayores o nuevos desarrollos y pueden ser objeto de discusión, pero no podemos evitar ser concretos […]. Los Pastores, acogiendo los aportes de las distintas ciencias, tienen derecho a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas, ya que la tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral de cada ser humano.

Ya no se puede decir que la religión debe recluirse en el ámbito privado y que está sólo para preparar las almas para el cielo. Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos también en esta tierra, aunque estén llamados a la plenitud eterna, porque Él creó todas las cosas «para que las disfrutemos» (1 Tm 6,17), para que todos puedan disfrutarlas. De ahí que la conversión cristiana exija revisar «especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtención del bien común» (S. Juan Pablo II).

Por consiguiente, nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. ¿Quién pretendería encerrar en un templo y acallar el mensaje de san Francisco de Asís y de la beata Teresa de Calcuta? Ellos no podrían aceptarlo. Una auténtica fe —que nunca es cómoda e individualista— siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.

San Francisco Javier, jesuita, misionero

Homilía: Envíame donde tú quieras.

Cartas 4 y 5 a San Ignacio de Loyola (Liturgia de las Horas, 3 de Diciembre).

«Anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes» (Lc 9,6).

Desde que he llegado aquí, no me he dado momento de reposo: me he dedicado a recorrer las aldeas, a bautizar a los niños que no habían recibido aún este sacramento… Los niños no me dejaban recitar el Oficio divino ni comer ni descansar, hasta que les enseñaba alguna oración; entonces comencé a darme cuenta de que de ellos es el reino de los cielos (Mc 10,14). Por tanto, como no podía cristianamente negarme a tan piadosos deseos, comenzando por la profesión de fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, les enseñaba el Símbolo de los apóstoles y las oraciones del Padrenuestro y el Avemaría. Advertí en ellos gran disposición, de tal manera que, si hubiera quien los instruyese en la doctrina cristiana, sin duda llegarían a ser unos excelentes cristianos.

Muchos, en estos lugares, no son cristianos, simplemente porque no hay quien los haga tales. Muchas veces me vienen ganas de recorrer las universidades de Europa, principalmente la de París, y de ponerme a gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad, con estas palabras: «¡Ay, cuántas almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan en el infierno!»

¡Ojalá pusieran en este asunto el mismo interés que ponen en sus estudios! Con ello podrían dar cuenta a Dios de su ciencia y de los talentos que les han confiado. Muchos de ellos, movidos por estas consideraciones y por la meditación de las cosas divinas, se ejercitarían en escuchar la voz divina que habla en ellos y, dejando de lado sus ambiciones y negocios humanos, se dedicarían por entero a la voluntad y al arbitrio de Dios, diciendo de corazón: «Señor, aquí me tienes; ¿qué quieres que haga? (Hch 9,10; 22,10) Envíame donde tú quieras, aunque sea hasta la India.»

San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Homilía: La debilidad de Dios es más fuerte que todos los hombres.

4ª Homilía sobre 1ª Corintios : PG 61, 34-36.

«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno» (Lc 9,3).

“Lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” (1Co 1,25). Sí, la cruz es necedad y debilidad, pero sólo aparentemente… La doctrina de la cruz ha ganado a los espíritus por medio de predicadores ignorantes, y esto en el mundo entero. Ha iniciado una escuela donde no se trata de cuestiones banales, sino de Dios y de la verdadera fe, de la vida según el Evangelio, del juicio futuro. La cruz ha transformado en filósofos a gente sencilla e ignorante. He aquí como la necedad de la cruz es más sagaz que la sabiduría de los hombres…

¿Por qué es más fuerte? Porque se ha extendido por el mundo entero, ha sometido a todos los hombres bajo su poder y ha resistido a los innumerables adversarios que querían hacer desaparecer el nombre del Crucificado. Al contrario, este nombre se extendió y se propagó… sus enemigos perecieron, desaparecieron; lo vivos que combatían con un muerto han quedado reducidos a la impotencia… En efecto, lo que unos publicanos y pecadores, por la gracia de Dios han conseguido realizar con éxito, los filósofos, los oradores, los reyes, es decir, la tierra entera en toda su extensión, ni tan sólo han sido capaces de imaginar… Pensando en ello el apóstol Pablo dice: “La debilidad de Dios es más fuerte que todos los hombres”. De no ser así ¿cómo estos doce pescadores, pobres e ignorantes, hubieran podido imaginar una empresa de tal envergadura?


Comentarios exegéticos

Próximamente… no pudo hacerse ahora por falta de tiempo.

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