Martes XXI Tiempo Ordinario (Par) – Homilías

Lecturas

Aparte de las homilías, podrá ver comentarios de los padres de la Iglesia desglosados por versículos de aquellos textos que tengan enlaces disponibles.

- 1ª Lectura: 2 Tes 2, 1-3a. 13-16: Conservad las tradiciones que habéis aprendido
- Salmo: Sal 95, 10. 11-12a. 12b-13: El Señor llega a regir la tierra
+ Evangelio: Mt 23, 23-26: Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello




Homilías, comentarios y meditaciones desde la tradición de la Iglesia

Manuel Garrido Bonaño

Año Litúrgico Patrístico

Semana XIX-XXVI del Tiempo Ordinario. , Vol. 6, Fundación Gratis Date, Pamplona, 2001

2 Tesalonicenses 2,1-3.13-16: Conservad las tradiciones. Sobre la segunda venida de Cristo no hay que dejarse engañar, ni andar preocupados. Pero hay que estar siempre vigilantes, guardando fidelidad a Dios. San Gregorio Magno dice sobre esto:

«Quiso el Señor que se nos ocultase el tiempo de nuestra muerte, para que la misma incertidumbre de aquel momento nos obligue  a estar siempre dispuestos» (Comentarios a Job lib. 12c, 38).

–Esta confianza es la que se respira en todo el Salmo 95, escogido como responsorial: «El Señor llega a regir la tierra: Decid a los pueblos: El Señor es Rey, Él afianzó el orbe y no se moverá; Él gobierna a los pueblos rectamente». Todo esto invita a la alabanza divina: «Retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos; porque el Señor rige el orbe con justicia y los pueblos con equidad».

Mateo 23,23-36: Siguen las maldiciones del día anterior. La enseñanza doctrinal de Cristo es clara: la fidelidad en las cosas mínimas hace posible un cuidado grande para las cosas fundamentales. Pero no sucedía así en los fariseos del tiempo de Jesucristo. Esto puede darse ahora también, si cuidamos el cumplimiento minucioso de cosas mínimas y dejamos de cumplir los mayores preceptos del Señor, sobre todo los referentes a la caridad. Las cosas pequeñas tienen gran valor, con tal que se hagan por amor de Dios. Ahí está el valor de todas nuestras actuaciones. Se ha escrito que todos los días tenemos que escoger entre el dolor de amar o el dolor, mucho más grande, de no amar. Y solo se ama si se vive en la verdad. «Purifiquemos primero el corazón», como decía San Agustín (Sermón 38).


Textos Litúrgicos

Antífona de entrada
Inclina tu oído, Señor, escúchame.
Salva a tu siervo que confía en ti.
Piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día.
(Sal 85, 1-3)

Oración colecta
Escucha, Señor, nuestra oración matutina
y con la luz de tu misericordia
alumbra la oscuridad de nuestro corazón:
para que, habiendo sido iluminados por tu claridad,
no andemos nunca tras las obras de las tinieblas.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Oración sobre las ofrendas
Por el único sacrificio de Cristo,
tu Unigénito,
te has adquirido, Señor,
un pueblo de hijos tuyos;
concédenos propicio
los dones de la unidad y de la paz en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión
La tierra se sacia de tu acción fecunda, Señor,
para sacar pan de los campos
y vino que alegre el corazón del hombre.
(Sal 103, 13. 14-15)

O bien:
El que come mi carne y bebe mi sangre
-dice el Señor-
tiene vida eterna
y yo lo resucitaré en el último día.
(Jn 6, 54)

Oración post-comunión
Te pedimos, Señor,
que lleves en nosotros a su plenitud
la obra salvadora de tu misericordia;
condúcenos a perfección tan alta
y mantennos en ella de tal forma
que en todo sepamos agradarte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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