Viernes XXIX Tiempo Ordinario (Impar) – Homilías

Lecturas

Aparte de las homilías, podrá ver comentarios de los padres de la Iglesia desglosados por versículos de aquellos textos que tengan enlaces disponibles.

- 1ª Lectura: Rm 7, 18-25a: ¿Quién me librará de este ser mío, presa de la muerte?
- Salmo: Sal 118, 66. 68. 76. 77. 93. 94: Instrúyeme, Señor, en tus leyes
+ Evangelio: Lc 12, 54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?




Homilías, comentarios y meditaciones desde la tradición de la Iglesia

Manuel Garrido Bonaño

Año Litúrgico Patrístico

Semana XXVII-XXXIV del Tiempo Ordinario. , Vol. 7, Fundación Gratis Date, Pamplona, 2001

–Romanos 7,18-25: En el interior del hombre luchan el pecado y la gracia. En su interior se produce la guerra permanente entre el hombre viejo y carnal y el hombre nuevo y espiritual. San Agustín comenta:

«Es completamente justo que al hombre que no quiso obedecer a su Señor no le obedezca su carne. Sirve tú a quien te es superior, para que te sirva tu inferior. Despreciaste al Superior, y eres atormentado ahora por tu inferior. Ésta es, pues, la ley del pecado; ésta es también la ley de la muerte. Por el pecado vino la muerte... ¿Cómo te libró la ley del espíritu de vida? Primero de todo te concedió el perdón de los pecados. De esa ley se dice en el Salmo [118,29]: “ten piedad de mí según tu ley”. Es la ley de la misericordia, la ley de la fe, no la de las obras [o ley mosaica]» (Sermón 152).

Como puede verse esa lectura paulina describe la condición del hombre abandonado a sí mismo (antiguo Adán), y la del hombre a quien Cristo (nuevo Adán) vuelve a orientar hacia Dios.

–Unos versos del Salmo 118 nos ayudan a meditar sobre la lectura anterior: «Instrúyeme, Señor, en tus leyes. Enséñame a gustar y a comprender, porque me fío de tus mandatos. Tú eres bueno y haces el bien; instrúyeme en tus leyes. Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo. Cuando me alcance tu compasión viviré, y mis delicias serán tu voluntad. Jamás olvidaré tus decretos, pues con ellos me diste vida. Soy tuyo, sálvame, que yo consulto tus leyes».

–Lucas 12,54-59: Conozcamos los signos de los tiempos en las palabras de Cristo. Entendamos todas las cosas de la vida a la luz de su palabra. Comenta San Agustín:

«Reciba cada uno con prudencia las amonestaciones del preceptor para no desaprovechar el tiempo de la misericordia del Salvador, que se otorga en esta época de perdón para el género humano. Al hombre se le perdona para que se convierta y no haya nadie así a quien condenar. Ignoro si el fin del mundo encontrará a alguien de nosotros aquí. Quizá no. Pero el fin del mundo está cerca para cada uno de nosotros, puesto que somos mortales. Caminamos en medio de caídas... Oigamos al Señor y hagamos lo que nos manda» (Sermón 109,1-2).

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