Viernes XXXI Tiempo Ordinario (Impar) – Homilías

Lecturas

Aparte de las homilías, podrá ver comentarios de los padres de la Iglesia desglosados por versículos de aquellos textos que tengan enlaces disponibles.

- 1ª Lectura: Rm 15, 14-21: Oficiante de Cristo Jesús para con los gentiles, para que la ofrenda de los gentiles agrade a Dios
- Salmo: Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4: El Señor revela a las naciones su victoria
+ Evangelio: Lc 16, 1-8: Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz




Homilías, comentarios y meditaciones desde la tradición de la Iglesia

Manuel Garrido Bonaño

Año Litúrgico Patrístico

Semana XXVII-XXXIV del Tiempo Ordinario. , Vol. 7, Fundación Gratis Date, Pamplona, 2001

–Romanos 15,14-21: Que nuestra ofrenda agrade a Dios. El ministerio apostólico aparece bajo este aspecto en un sentido muy determinado. Este ministerio es como una liturgia y quien lo ejerce actúa como un sacerdote. El Apóstol predica la palabra y manifiesta la presencia de Cristo resucitado en el corazón, en los acontecimientos y en las cosas. Es sacerdote no como un especialista de ritos, como los sacerdotes del templo de Jerusalén, sino porque al revelar el sentido pascual de todas las cosas, ayuda a sus oyentes a tomar actitudes de fe, de conversión y de compromiso, y ése es el contenido de los sacrificios espirituales de la Nueva Alianza, unidos a la sagrada Eucaristía, que actualiza sacramentalmente el sacrificio redentor del Calvario.

Todas estas realidades del mundo de la gracia son ya una maravilla, pero aún han de perfeccionarse y llegar a plenitud en la gloria. Escribe Orígenes:

«No nos equivoquemos, porque si Pablo y los que son como él se llaman perfectos en comparación con los demás, sin embargo, nadie entre los hombres puede llamarse o ser perfecto con aquella ciencia sublime o aquella perfección propia de los que habitan en el cielo» (Comentario a la Carta a los Romanos 10,10).

–Con el Salmo 97 pedimos al Señor que revele a las naciones su victoria. «Cantemos al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas, su diestra le ha dado la victoria, revela a las naciones su justicia, se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel [de la Iglesia, de cada uno de nosotros]. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad».

–Lucas 16,1-8: Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. La astucia del mundo ha de ser superada con valentía y generosidad, no con habilidades arteras, sino con la gran fuerza del cristianismo, que es el amor. Hemos de colaborar con el Salvador con gran diligencia, sin desgana y pe-reza. Comenta San Agustín:

«¿Por qué propuso el Señor esta parábola? No le agradó aquel siervo fraudulento, que defraudó a su amo y sustrajo cosas que no eran suyas. Además las hurtó a escondidas, y le causó daño preparándose un lugar de descanso y tranquilidad para cuando tuviera que abandonar la administración. ¿Por qué propuso el Señor esta parábola? No porque el siervo aquel hubiera cometido un fraude, siendo previsor para el futuro, sino para que se avergüence el cristiano que carece de determinación viendo alabado el ingenio de un fraudulento. En efecto, dice: “los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz”. Ellos comenten fraudes mirando al futuro. ¿Mirando a qué vida tomó precauciones aquel mayordomo? Mirando a aquella vida a la que tendría que pasar cuando se lo mandaren. Y si él se preocupó por la vida que tiene un fin, ¿tú no te preocuparás por tu vida eterna?» (Sermón 359,10).

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